DESARROLLO MOTOR Y REFLEJOS PRIMITIVOS

REFLEJOS PRIMITIVOS

Los optometristas tenemos en cuenta los reflejos primitivos debido a la relación directa que presenta el desarrollo motor con el desarrollo visual.  La visión no se desarrolla solo con estímulos visuales. 

 Los reflejos primitivos son provocados por la estimulación sensorial de los sentidos del equilibrio, tacto y kinestésico. Son movimientos involuntarios y automáticos  que nos acompañan  desde  el vientre materno. Estos reflejos son imprescindibles para el nacimiento y supervivencia del bebé. Se encargan,  por ejemplo,  de avanzar por el canal del parto,  tomar aire,  romper a llorar, agarrarse, succionar, comer, respirar y movernos. Estos reflejos, tan útiles durante los primeros años de vida, deben integrarse para dar paso a los reflejos posturales aproximadamente a los 4 años.

Si estos reflejos primitivos no se integran,afectará  no sólo a las habilidades motoras finas o gruesas, sino también a la percepción sensorial y cognitiva. Los niños con reflejos primitivos no integrados son niños que no pueden estarse quietos, no pueden estar sentados sin moverse, ni si quiera para comer.

Tienen muchas dificultades para aprender a leer y a escribir y cuando aprenden, la lectura es lenta y no comprenden lo que leen. Aprietan mucho cuando escriben y suelen tener  mala letra.

Pueden presentar  hipersensibilidad a los sonidos, se asustan o enfadan con un portazo y no les suelen gustar los sitios ruidosos.

No suelen desarrollar bien la motricidad gruesa ni la fina, por lo que no les gusta o les cuesta montar en bici, no nadan bien, y generalmente no son muy deportistas.

Los reflejos deben ser integrados para que se produzca un buen desarrollo motor.  Si el niño no los ha integrado naturalmente es recomendable realizar un buen programa de integración de reflejos para integrarlos y que no afecten a su desarrollo.

SÍNTOMAS QUE PUEDEN DAR LOS REFLEJOS CUANDO NO ESTÁN INTEGRADOS

  • Malas posturas o compensaciones posturales ( pies, rodillas, espalda, cuello, etc)
  • Dificultad en la coordinación ojo-mano
  • Pobre equilibrio
  • Problemas de lateralidad y movimientos cruzados
  • Malas posturas a la hora de escribir
  • Enuresis y problemas para controlar esfínteres
  • Problemas de atención y concentración
  • Problemas para aprender a dar la voltereta, saltar a la pata coja o montar en bicicleta
  • Mareos por movimiento                      
  • Palabras entrecortadas y lenguaje pobre y tardío
  • Hipersensibilidad a la luz, al tacto, a los estímulos visuales o kinestésicos
  • Mala letra
  • Hiperactividad
  • Se distraen fácilmente
  • Impulsividad